Incluir grasas saludables, limitando las grasas saturadas

Es posible que durante años haya recibido el mensaje que las grasas son malas y se tienen que evitar a toda costa. Nada más lejos de la realidad, nuestro cuerpo necesita grasa para funcionar correctamente. Ahora bien, no de cualquier tipo, sino grasa de calidad.

Aquí dispone unos consejos para obtenerla:

  • Utilice aceite de oliva, si es posible virgen extra, tanto para aliñar como para cocinar.
  • Consuma frutos secos regularmente. La cantidad diaria recomendada es un puño cerrado. Escójalos crudos o tostados, pero evita los fritos y los que lleven sal añadida.
  • Incorpore las semillas a su alimentación, le proporcionarán grasa de calidad y pueden ser el toque final original de sus ensaladas. Por ejemplo, semillas de calabaza, amapola, chía, etc.
  • Consuma pescado azul 1 o 2 veces por semana. Investigue nuevas formas de prepararlo, pruebe distintas variedades.

Eche un vistazo a la receta: Coca de sardinas y verdura asada.

 

Destacamos:

 

Dentro de una alimentación saludable y equilibrada se recomienda consumir leche y derivados diariamente por su contenido en calcio, vitaminas y proteínas; aunque por su contenido en grasas se deben priorizar siempre las versiones más bajas en ellas.

 

Evite siempre que sea posible las grasas que provienen de embutidos, carnes grasas, bollería y en general, alimentos procesados y precocinados.

 

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DIA0054.052015 | Última actualización 21/02/2019
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